Un Liderazgo Emergente Saludable

Por muchos años viví una vida SUPERFICIAL. Era como si mi vida entera fuera una obra de teatro. Delante de la audiencia, todo estaba bien, pero cuando no había nadie, me quitaba la máscara.

Estaba viviendo una doble vida, una en público con la sonrisa y otra en la soledad con la tristeza. Buscaba impresionar a la gente con el fin que me aceptaran. Pero lo que no sabía es que no me estaban aceptando a mí, sino a la obra de teatro que yo les estaba presentando.

Por mucho tiempo, buscaba la fama para llenar un vacío de falta de aprobación. Todo esto era mientras que ya era pastor de jóvenes! Gracias a un gran mentor en mi vida, pude llegar a entender mi gran debilidad, la realidad era que yo estaba enfermo emocionalmente.

Aunque yo amaba a Jesús, trataba de vivir una vida de acuerdo a su palabra, y estaba sirviendo en mi pasión, yo no estaba emocionalmente saludable. Descubrí que aunque podía cantar, orar, memorizar, enseñar, comunicar, predicar, y hacer todo lo que hace un “buen líder cristiano”, todavía seguía en una montaña rusa emocional. A veces estaba en lo alto feliz, pero cuando llegaba a los puntos bajos de mi vida, me sentía bien triste, casi deprimido. Cuando un líder o un mentor me corregían, yo reaccionaba a la defensiva. ¿Cómo llegué a este punto?

Para poder entender mi batalla emocional, tuve que empezar a escudriñar mi pasado. Eso fue un proceso doloroso, ya que tuve que recordar muchas situaciones dolorosas de cuando era chico. Eventos que moldearon mi carácter hasta llegar a ser una persona madura en ciertas áreas pero muy inmaduro en otras. La mejor manera de describir lo que estoy expresando esta en uno de los libros de las Crónicas de Narnia por C.S. Lewis.

En el libro “La travesía del Viajero del Alba” Lewis cuenta la historia de un niño que por varias situaciones y eventos en su vida, se convierte en un dragón. Después de un tiempo, el niño descubre lo feo y egoísta que se ha convertido como dragón y decide que quiere cambiar. Un día, mientras que el dragón caminaba por un bosque, se encontró con Aslan, el león. Aslan le dijo que lo llevaría a un río donde el dragón podía bañarse.

El dragón confió en Aslan y lo siguió. Cuando los dos llegaron al rió, Aslan le dijo al dragón que antes de entrar, tenia que quitarse la piel vieja que tenia. El dragón, como reptil que era, comenzó a remover la piel vieja que cubría su cuerpo usando sus uñas. Cuando miró a su alrededor, vio pequeñas montañas de piel vieja y la piel que cubría su cuerpo brillaba. El dragón pensaba que ya estaba listo para entrar al río.

Ya casi cuando iba a sumergirse en el agua, Aslan le dice con fuerza, “Todavía no! Tienes que quitarte mas de esa piel vieja!” El dragón le respondió, “ Ya me la quite, la que queda es piel buena, mira como brilla!” El león le dice “Todavía tienes que quitarte esa piel vieja, quieres que te ayude?” El dragón, no sabiendo como quitarse la piel que le quedaba, se puso de acuerdo con el león para que le ayude. El león le pidió que se acostara de espaldas y el dragón fue obediente. En ese instante, el león comenzó arrancar la piel vieja del cuerpo del dragón.

El dragón sentía el dolor intenso de su piel siendo arrancada de su cuerpo y veía que se estaban acumulando pequeñas montañas de su piel. Cuando ya el dragón no podía mas con el dolor e iba a gritar que parara lo que el sentía como una tortura, el león se detuvo por su misma cuenta. Cuando el dragón se levanto, se sentía diferente, un poco liviano. En ese entonces, el dragón corrió hacia el rió y cuando llega, ve su reflexión en el agua. Para su sorpresa, ya el dragón no era un dragón, sino regresó a ser quien era originalmente: un niño.

Estoy seguro que muchos de nosotros los líderes de jóvenes, todavía somos como el dragón. Jesús es el león y quiere ayudarnos. En nuestro pasado, a veces ha habido personas que nos han dicho o hecho cosas que nos han herido de una manera profunda. Sin nosotros saberlo, esas heridas nos forman a ser personas un poco diferentes a las personas que DIOS querría que fuéramos. Eso obviamente afecta toda el área de nuestras vidas, especialmente con los chicos y chicas con quienes estamos trabajando. Este lado del liderazgo es un lado importante y crucial al que le debemos poner mucha atención y esfuerzo.

Este lado del liderazgo juvenil que recién estoy descubriendo es un tema que regularmente no se comparte en las conferencias y talleres para líderes juveniles. El área de la salud emocional de un líder juvenil tiende a ser ignorada o tiende a ser un tema muy “tabú” para compartir en publico, pero es súper importante. La salud de un ministerio juvenil depende de la salud de su líder. Si el líder no esta saludable, el ministerio tampoco lo será. Aunque podemos pasar años hablando y descubriendo cosas de nuestra persona en las cuales tenemos que crecer, sí hay unos pasos que puedes tomar para comenzar el camino hacia la salud emocional.

Aquí te doy tres pasos que yo he tomado y sigo tomando diariamente en mi camino: Descubre: Diariamente me esfuerzo a tratar de descubrir eventos y situaciones de mi pasado que pueden influenciar quien soy yo hoy. En cada etapa de nuestras vidas, hay situaciones que nos marcaron emocionalmente. Si nos aplicamos un poco, podemos aprender mucho de nuestro pasado. Muchos tratan de correr de esta tarea por el dolor que trae durante el proceso. Corren como Jonás de la situación que no quieren enfrentar.

Pero aunque duela, es saludable. Trata de tener un tiempo diario para escribir recuerdos de situaciones que fueron impactantes para ti. Pídale al Espíritu Santo que te traiga a la mente cosas que quizás no te recuerdes, todo esto con el fin de aprender de tu pasado. Niega: Después de descubrir, tenemos que negar las cosas que no fueron de Dios. Las cosas que nos dijeron y nos hicieron que no están acuerdo con la Biblia, las negamos de nuestras vidas.

La palabra dice que sobre todo, guardemos nuestro corazón. Yo se que esto también cuenta en la área del pasado. No aceptes las mentiras y palabras de destrucción que plantaron en ti. Acepta: Debo aceptar la gracia de DIOS en mi vida. Aceptar que el me ama a pesar de mis errores y a pesar de mi pasado. Aceptar las promesas para mi vida que está en su palabra.

Aunque se me hace un poco difícil a veces, tengo que aceptar que hay muchas cosas en mí que no eran parte del plan de DIOS para mi vida. Debo aceptar que DIOS tiene un plan divino con un propósito inmenso para mi vida aunque no me lo merezco aun si en los ojos de otros, tenga lo que necesito para lograrlo. Le pido a nuestro Señor diariamente que me ayude y me transforme hacer mas como el intentaba que yo fuera.

Y finalmente, debo aceptar que El me dará todo lo que necesite para poder llegar a lo que EL quiere para mi y mi familia. El liderazgo que impacta esta generación es el liderazgo saludable. Debe ser un líder que aprende del pasado de otros líderes, pero más que todo, que aprende de su mismo pasado. Un líder saludable es un líder que no solamente se esfuerza en su crecimiento y madurez espiritual, sino también que se esfuerza en ser emocionalmente saludable. Así, podrá invertir en la generación emergente que esta en tanta necesidad espiritual y emocional. Yo estoy más que seguro que Dios desea este balance en nuestras vidas.

Contigo en la brecha.

Por Jay Arisso

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