En Sudáfrica, repunta la violencia contra los extranjeros


Muchedumbres gritando «los extranjeros deben regresar a donde pertencen», 12 muertos y 600 detenidos. Es el balance que, según el medio nacional Sowetan, han dejado hasta ahora en Sudáfrica los enfrentamientos violentos que comenzaron a principios de septiembre, entre población autóctona e inmigrantes, sobre todo de origen nigeriano. Unos incidentes que han provocado la alarma política en el gobierno de Abuya. “Presionamos al gobierno de Sudáfrica para que tome medidas concretas y visibles para detener la violencia contra ciudadanos africanos de otras nacionalidades”, ha subrayado el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, en redes sociales. 

El ejecutivo nigeriano ha iniciado la evacuación de centenares de sus ciudadanos afincados en Sudáfrica. Por el momento, 300 personas han regresado a su país de origen y más de 600 han manifestado su deseo de hacerlo. “Condeno la violencia que se ha extendido por varias de nuestras provincias. La gente de nuestro país quiere vivir en harmonía. Cualesquiera que sean las quejas o inquietudes que podamos tener, debemos gestionarlas de manera democrática. No puede haber justificación para que ningún sudafricano ataque a personas de otros países”, ha señalado el presidente de Sudáfrica Cyril Ramaphosa, en un intento de apaciguar todo conflicto diplomático con su homólogo nigeriano.  

 

Ciudadanos nigerianos residentes en Sudáfrica preparándose para abandonar el país. / Twitter @UpdateAtNoon

Sudáfrica, la principal potencia económica en el continente africano, ya ha registrado otros episodios de carácter xenófobo en su historia más reciente. Concretamente en 2008, cuando cerca de 60 personas murieron y otras 50.000 tuvieron que desplazarse a causa de la violencia, y también en 2015, cuando se registraron siete muertes. 

 

EL PAÍS EN EL QUE UNA DE CADA DOS PERSONAS SON POBRES

La crispación económica es una de las principales causas de las violencias contra quienes son oriundos de otros países. Según el Departamento de Estadística de Sudáfrica (STATSSA, en inglés), el 49,2% de la población adulta nacional vive bajo el umbral de la pobreza. En este contexto, la convivencia entre autóctonos y foráneos, especialmente en lo que respecta a la precariedad laboral y las condiciones de vida, ha experimentado una presión creciente, según explican desde la Alianza Evangélica de Sudáfrica (TEASA, por sus siglas en inglés). “Los extranjeros no están sindicados porque muchos de ellos están en el país de forma ilegal, y están dispuestos a recibir salarios más bajos y toleran más fácilmente prácticas laborales injustas e ilegales”, explica a Protestante Digital el secretario general de la alianza, Moss Nthla

Con una tasa de desempleo del 27% en 2018, cinco puntos más que hace diez años según la base de datos del Banco Mundial, el mercado laboral sudafricano se muestra vulnerable y poco protegido. Un ambiente en el que, dice Nthla, “las actividades comerciales que eran tradicionales para los pequeños comerciantes negros” son desplazadas por “extranjeros que entran con recursos financieros masivos”. “El resentimiento se vuelve inevitable”, señala el secretario general de TEASA.

 

“NO TODOS LOS EXTRANJEROS SON CRIMINALES”

“El elemento criminal”, dice Nthla, es otro de los factores que han desatado la crispación social. Según datos de la Policía de Sudáfrica, entre abril de 2018 y marzo de 2019 se registraron 617.210 crímenes de contacto directo en el país, lo que supone un incremento del 2,6% respecto al año anterior. “No todo el tráfico de drogas, la trata de personas y la prostitución infantil se debe a los nigerianos”, remarca Nthla.

El factor económico y el criminal son las claves, dice Nthla, para los ataques que se han visto durante las últimas semanas contra pequeños negocios regentados por inmigrantes. “Todos los extranjeros son vistos como una carga demasiado pesada para una población negra ya pobre y con dificultades financieras que intenta recuperarse de décadas de gobierno del apartheid”, señala Nthla. 

 

La tripulación de cabina de un vuelo de Air Peace, la aerolínea nigeriana que ha transportado a los primeros centenares de personas de vuelta a Abuya, sosteniendo carteles contra la xenofobia. / Twitter @flyairpeace

La inacción del gobierno sudafricano, en palabras del secretario general de TEASA, ha “agravado” la situación y ha dado lugar a la violencia. “Muchas personas han sentido que están solas, sin protección policial contra el comercio ilegal en sus vecindarios. Esto ha llevado a muchos a recurrir a sus propias manos”, dice. 

 

“LAS IGLESIAS TRATAN DE DESEMPEÑAR UN PAPEL DE MEDIACIÓN”

La previsión de migración neta (diferencia entre inmigrantes y migrantes en un territorio) es de 1 millón de personas en el caso de Sudáfrica para 2021. En un contexto de cada vez más diversidad poblacional, se hace obligatorio buscar mecanismos para la convivencia. Así se ve la situación desde TEASA, que aseguran que “las iglesias tratan de desempeñar un papel de mediación”. Según Nthla, las comunidades evangélicas del país estructuran su acción a partir de tres vías. “Recibir a los extranjeros, porque una vez fuimos extraños en tierras ajenas. Afortunadamente, hay suficientes precedentes de una coexistencia pacífica con los pueblos de países vecinos, como Lesotho, Botswana, Suazilandia o Mozambique, que han sido parte de la columna vertebral de la economía sudafricana durante generaciones”, asegura, en relación a los migrantes de estos países que se han desplazado a Sudáfrica en busca de oportunidades laborales.

“También desafiar a las autoridades para que limpien el marco político con el que se ha trabajado la inmigración humana y las actitudes criminales de algunos ciudadanos extranjeros. Esto ha alimentado las llamas de la xenofobia y todos los inmigrantes han sido tratados como no deseados, cuando no todos son criminales”, manifiesta.

“Las iglesias también han comenzado a acompañar a las víctimas inocentes de esta locura xenófoba, dando refugio y apoyo a los afectados. Esto se acompaña de una intercesión a lo largo del país, llamando a nuestra nación a regresar a los valores de nuestra Constitución”, dice Nthla. Mientras tanto, se espera que centenares de ciudadanos nigerianos residentes en Sudáfrica abandonen el país en los próximos días. Una cifra que podría ir en aumento si no cesa la violencia.

 



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