El electorado israelí se muestra inamovible en la repetición de los comicios


Israel ha vuelto al mes de abril, cuando las elecciones para configurar el Knesset (el Parlamento) evidenciaron un escenario político dividido. De poco más ha servido la repetición de los comicios que para poner de manifiesto la inmovilidad en la intención de voto y la incapacidad de las diferentes fuerzas políticas para convencer a un electorado superior al suyo propio. 

El Likud del primen ministro Benjamin Netanyahu ha obtenido 32 escaños, perdiendo tres respecto a abril, y empatando, otra vez, con la coalición de centro Azul y Blanco, de Benny Gantz. Desde la prensa nacional se ha informado que a lo largo de la jornada de votación se han producido algunos incidentes, como el hackeo de la página web del partido Azul y Blanco. Según la formación, a lo largo del martes se han producido “más de 500 intentos de infiltración en los sistemas desde servidores en el extranjero”.

Si algo ha variado, aunque levemente, en esta repetición electoral ha sido la participación, que se ha incrementado en un 1,5%, alcanzando el 69,4%.

 

¿DESTINADOS A UN GRAN PACTO DE GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN?

Los resultados dejan tres opciones posibles para desencallar el panorama político israelí. En primer lugar, un nuevo intento de Netanyahu por reunir a las fuerzas de derechas, como Shas (Sefardíes ortodoxos), con nueve diputados, Yahadut Hatorah (Judaísmo Unido por la Torá), con ocho, y Yamina (Nueva Derecha), de la hasta hace poco ministra de Justicia, Ayelet Shaked, con siete escaños. La suma de estos partidos junto con el Likud sería de 56 parlamentarios, la cual no alcanza la mayoría.

Otra opción, menos probable, es que Gantz intente conformar un gobierno de centroizquierda con la Lista Unida de árabes israelíes, que ha triplicado sus diputados respecto a abril, pasando de cuatro a doce, además de los seis escaños laboristas y de los cinco de la Unión Democrática. Una coalición que sumaría 55 parlamentarios.

En cualquier caso, los nacionalistas laicos de Yisrael Beytenu, liderados por Avigdor Lieberman, y que suman nueve diputados, parecen ser la clave para cualquier pacto de gobierno. Enfrentado con Netanyahu y los ortodoxos por su intento de imponer el servicio militar también a los haredi, que acabó siendo una de las causas para la repetición electoral, y lejos de algunas de las posiciones del bloque de centroizquierda, Lieberman ha señalado que “solo hay una opción; un gobierno de unidad amplia”, en alusión a su deseo de un acuerdo entre el Likud y Azul y Blanco que equilibraría el poder del Primer Ministro y también la toma de decisiones en el Parlamento al tratarse de dos fuerzas del mismo peso.

Una opción que podría secundar Gantz, que también ha llamado a la formación de “un gobierno de unidad bueno y deseable”. Netanyahu, por su parte ha remarcado que “Israel necesita un gobierno sionista” y ha mostrado su preocupación por un posible ejecutivo en el que entren “partidos árabes antisionistas que nieguen la existencia misma de Israel como un Estado judío y democrático”. Por lo que, ha insistido el primer ministro, es necesario que se “establezca un gobierno sionista y fuerte”.

 



Source link