¿Está el Vaticano en bancarrota?


120.000 euros al día de pérdidas y una fecha límite de cuatro años si no se hace nada antes. Esta es una de las conclusiones más impactantes que el periodista Gianluigi Nuzzi ha volcado en su libro Giudizio Universale, elaborado a través de unos 3.000 documentos confidenciales del Vaticano y en el que relata una situación de “déficit estructural” de la institución. 

“Sin medidas urgentes, hay riesgo de quiebra”, dice Nuzzi, que fue uno de los nombres destacados del caso ‘Vatileaks’, en el que se filtraron y publicaron cartas y documentación clasificada del Vaticano durante el papado de Benedicto XVI. Según el periodista, la quiebra podría ser una realidad en 2023 si no se reducen, entre otras cosas, unos gastos de personal que él mismo sitúa en 140 millones de euros en 2018. “Se dijo que debían dejar de contratar y no lo han hecho. Solo en el departamento de comunicación trabajan alrededor de 600 personas”, señala el autor.

Nuzzi indica que la situación se ha agravado durante el papado de Francisco, ahora mismo sin prefecto que ocupe la Secretaría de Economía después de la condena del cardenal australiano George Pell a principios de año. Una situación que desde el Vaticano han desmentido. “Aquí no hay  quiebra ni defecto. Solo existe la necesidad de una revisión de gastos . Y eso es lo que estamos haciendo”, ha afirmado el presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, Nunzio Galantino, al diario católico Avvenire.

 

SUSPENSO EN BIENES INMUEBLES

Otro de los aspectos que, según Nuzzi, más impacto negativo genera en las cuentas vaticanas es la gestión de los bienes inmuebles. 800 pisos, apartamentos y casas vacías y un 15% de las propiedades alquiladas a precios reducidos llevan al periodista a determinar su sentencia económica para la institución. Precisamente, coincidiendo con la publicación del libro de Nuzzi, se ha hecho pública la compra por parte de la Secretaría del Estado Vaticano de un inmueble de lujo en Londres valorado en 200 millones de euros. 

“En los años siguientes a Pío XI, para garantizar la libertad de acción de la iglesia, la Santa Sede invirtió el dinero [que la Italia de Mussolini le había pagado en 1929 por los Pactos de Letrán] en bienes inmuebles y muebles. Y, de acuerdo con el conocido principio económico de diversificación de las inversiones, operaba no solo en Italia sino también en el extranjero”, ha asegurado Galantino.

El vicepresidente de la Alianza Evangélica Italiana, pastor y experto en información sobre el Vaticano, Leonardo de Chirico, coincide con Nuzzi en que la Santa Sede es “un desastre financiero”, pero discrepa en la cuestión de las propiedades. “Su patrimonio inmobiliario está bien y la capacidad para levantar fondos de la maquinaria vaticana es efectiva”, dice. Algo a lo que suma “el flujo de dinero proveniente de la República Italiana” que, dice, “todavía es generoso”. 

 

CAÍDA DE LAS DONACIONES

Sin embargo, en su libro, Nuzzi apunta a una precipitada caída de las donaciones, pasando de los 101 millones de euros en 2006 a los 70 en 2016. “Solo el 10% terminan en beneficencia”, remarca el periodista. Unos datos que, sumados a los gastos de personal y a la situación patrimonial del Vaticano, llevan al autor a la conclusión de que la institución perdió unos 32 millones de euros en 2017 y cerca de 44 en 2018. 

De Chirico recuerda que el problema va más allá de las cuentas y que “radica en la opacidad de la institución”. “Las luchas dentro de los departamentos del Vaticano, los muchos departamentos que pueden gastar fuera de control y las inversiones equivocadas realizadas por los funcionarios y/o administradores de la institución hablan del tipo de maquinaria que es”, señala. 

Los datos aportados por Nuzzi contrastan con los publicados oficialmente por el Vaticano en 2015, lo últimos, según los cuales la institución de la Santa Sede registró un déficit de 12,4 millones de euros mientras que las cuentas del Estado Vaticano cerraron con un superávit de 59,9 millones de euros.“En cierto punto, miramos lo que gastamos, vemos lo que entra y tratamos de reequilibrar los gastos”, ha defendido Galantino. “El presupuesto actual de la administración de la Santa Sede, ya sea en rojo o en verde, no es el resultado de un robo, una astucia y una gestión equivocada. Es el reconocimiento de que muchas cosas han cambiado. Hay que tener en cuenta que el Vaticano no tiene un régimen fiscal resultante de la imposición de impuestos o aranceles, ni tiene una deuda pública. Su PIB, si queremos llamarlo así, se basa únicamente en lo que puede derivar del patrimonio que tiene y de las ofrendas de los fieles y las diócesis de todo el mundo”, ha remarcado el cardenal, que defiende la gestión de Francisco para “poner orden en el patrimonio” y “equilibrar salidas e ingresos”. 

En clara oposición a las palabras de responsable de la Administración Patrimonial vaticana, de Chirico considera que “la situación se ha vuelto peor con Francisco”. “El número de personas y peregrinos que visitan Roma ha disminuido, el número de personas que asisten a iglesias católicas en Roma está disminuyendo, y, por lo tanto, las colectas son cada vez menos. Las personas que nombró para puestos clave han revelado ser menos que irreprochables. Habla de una ‘iglesia pobre’ pero no se han regalado propiedades y no se ha implementado ningún movimiento para superar el status quo político-económico de la ciudad del Vaticano. Abundan las palabras sobre la pobreza pero faltan hechos”, manifiesta el pastor italiano. 

A diferencia de Nuzzi, de Chirico no ve una fecha clara para hablar de quiebra o disolución del Estado Vaticano. “Si el Vaticano se disuelve, y cuando se disuelva, será el comienzo de una verdadera reforma bíblica de la Iglesia Católica. Dudo que suceda alguna vez. Hasta entonces, todas las conversaciones sobre llevar a cabo reformas en Roma serán retóricas, no reales”, dice. “El Vaticano como estado es un oxímoron teológico. La iglesia no puede ser un estado. La existencia del Vaticano y su justificación teológica muestran que la Iglesia Católica Romana no puede ser una iglesia apropiada por la simple razón de que el Señor Jesús no le otorgó la jurisdicción del Estado. El Vaticano se superpone a las dos identidades y lo hace en contra de la simple enseñanza de la Biblia”, reitera de Chirico.

 



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