Evangélicos italianos suspenden cultos pero afrontan el coronavirus con “confianza, no temor”


Italia se ha convertido en la última semana en el epicentro de la crisis del Covid-19 en Europa. El número de fallecidos a fecha de 9 de marzo alcazaba ya los 366, y 7.300 personas siguen infectadas.

En la región de Lombardía, en el norte del país, más de 10 millones de personas se encuentran bajo nuevas medidas de cuarentena impuestas por el gobierno, que también ha cerrado escuelas, universidades, y otros lugares públicos. No se revisará su apertura hasta principios de abril.

El pasado domingo, “en la ‘zona roja’ las Iglesias suspendieron los cultos, obediencia las normativas”, ha explicado a Evangelical Focus el presidente de la Alianza Evangélica Italiana, Giacomo Ciccone. En el resto del país, se estima que casi la mitad de iglesias decidieron no reunirse, optando en muchos casos por “retransmitir por internet o compartir grabaciones de predicaciones”.

En estos momentos, cuenta Ciccone, “hay en Italia una mezcla de miedo y resignación. En el norte, muchos están seriamente preocupados”, y solo el “humor” ayuda a romper el hielo de vez en cuando.

Más allá de la preocupación estrictamente sanitaria, muchos se preguntan también por la magnitud de las consecuencias económicas. Ciccone cree que la economía se verá “muy afectada”, porque “Italia está ya en clara recesión, y la crisis se podría extender a todo el territorio. El lunes, muchos trabajadores se han tenido que quedar en casa”.

 

¿Cómo deberían de actuar las Iglesias ante esta crisis? La Alianza Evangélica Italiana ha tratado de contrarrestar el alarmismo con la publicación de una guía de buenas prácticas, que da recomendaciones de “aspectos a tener en cuenta durante la celebración de cultos, y cuándo suspenderlos”.

El gobierno ahora se plantea incluir las celebraciones religiosas en la lista de actividades prohibidas. Sin embargo, explica Ciccone, esto puede crear confusión porque “los lugares de culto sí pueden permanecer abiertos si cumplen con una serie de prescripciones”. Sea como sea, “hay una gran necesidad de la presencia de la iglesia en estos días de incertidumbre”, cree el líder evangélico.

Silvana Chacoma, una misionera que forma parte de una iglesia en la ciudad de Brescia, explica que han optado por usar los grupos de Whatsapp para mantenerse en contacto y animarse mutuamente en la fe. El domingo grabaron la predicación en vídeo, la subieron a Youtube y pasaron el enlace para que se pudiera ver desde casa.

Sin embargo, los intentos de encontrar formas alternativas de comunión, como reunirse en grupos pequeños por casas, no ha funcionado bien. “La gente está muy cerrada”, explica, muchos “no quieren que nos veamos en persona por miedo a que alguien sea portador del coronavirus”.

Incluso en el sur de Italia, donde la expansión del virus ha sido mucho menor, hay “tensión”, explica Pia Bavacqua desde Sicilia. Muchos han reaccionado incluso con agresividad a la llegada de viajeros desde el norte, temiendo que el “sistema sanitario frágil” de la isla no tenga la capacidad de reaccionar una posible expansión del virus. “La incertidumbre ha traído inestabilidad” a la vida diaria de la gente, explica.

 

“Entre los jóvenes noto poca preocupación, las personas mayores están muy cautas y temerosas”, explica Vero Rossato, colaboradora habitual de Protestante Digital, desde Vicenza (noreste de Italia). El “nivel de temor y ansiedad” aumenta conforme se anuncian nuevas medidas para combatir la epidemia.  

El cierre de escuelas afecta especialmente a las familias. “Algunas se han asociado con vecinos y así cuidan los niños de todos un día cada uno”. Pero otras personas prefieren reducir el contacto a lo mínimo indispensable. “Es difícil acercarse a las personas físicamente, hablar con alguien, porque la gente intenta evitar los contactos que no son imprescindibles. De todas maneras, una palabra de aliento o de fe siempre se puede dar”.

Los cristianos, cree Rossato, tiene la oportunidad de “ser un ejemplo, manteniendo la calma, cumpliendo las normas impuestas por el gobierno y al mismo tiempo continuando una vida lo más normal posible, dando muestra de confianza y no de temor”.

Bevacqua también ve oportunidades de servir. “La gente necesita ser escuchada, deshacerse del temor, no necesitan escuchar juicio sino amor, contención y palabras de esperanza”, y añade que “como iglesia debemos fortalecernos en orar e interceder por esta tierra”, incluyendo a los extranjeros afectados, “de los que no se está hablando en los medios”.

 

“Orad al Señor que el reto del Covid-19 signifique un cambio profundo para nuestro país que está espiritualmente dormido”, pide Ciccone. “Orad por un avivamiento espiritual y social que tenga un impacto positivo a largo plazo” y para que “la creatividad prevalezca ante los muchos retos a los que nos enfrentamos”.

Rossato anima a orar “para que el Espíritu Santo haga reflexionar a las personas, para que los corazones duros se ablanden”. “Orad por la liberación del temor, del racismo, y el orgullo. Que esta crisis no provoque mayor individualismo y rivalidad sino todo lo contrario, que mueva a solidaridad y empatía”.

También es necesario orar por los gobernantes, dice Bevacqua, y que “los italianos reciban la luz de Cristo y les sea revelado que en Él tenemos vida en abundancia y paz”.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITALInternacional
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