El derecho a la libertad religiosa pierde importancia en la sociedad europea


A pesar de que el reconocimiento de los derechos democráticos ha avanzado en muchos países, esto no se ha traducido en un compromiso fuerte por parte de las autoridades en general. Esta es la conclusión a la que llega el centro de investigaciones Pew Research después de realizar una encuesta con personas de 34 países representando a todos los continentes. “La democracia permanece como una idea popular entre muchos ciudadanos, pero el compromiso con los ideales democráticos no siempre es fuerte”, remarca la entidad. 

De hecho, el 52% de los entrevistados asegura estar “insatisfechos con el funcionamiento de la democracia”. “Los griegos, los búlgaros y los nigerianos registran los mayores niveles de insatisfacción”, señalan los investigadores en su publicación. Además, el 64% de las personas piensa que las autoridades electas no se preocupan por lo que la población piensa, y el 50% cree que “el Estado no trabaja para el beneficio de toda la gente”. 

Este último es uno de los aspectos en los que se ha producido una variación más importante ya que en muchos países se ha registrado un considerable aumento de la percepción de una desafección por parte del gobierno hacia la población. Por ejemplo, en Italia, que ha pasado de tener en 2002 a un 88% de la gente creyendo que el Estado sí se preocupaba por ellos, a solo un 30% en 2019.

La mayoría de los encuestados sigue considerando el hecho de tener un poder judicial justo como lo más importante en sus países, en concreto un 82%. Le sigue el derecho a la igualdad de género, con un 74% de las personas preguntadas que lo valoran como muy relevante, y, en tercer lugar, el derecho a la libertad religiosa, fundamental para el 68% y por encima de valores como las elecciones regulares (65%), la libertad de expresión (64%) y la libertad de prensa (64%).

El continente europeo, en cambio, no sigue esa tendencia general y rebaja el derecho a la libertad religiosa a “la última respuesta común” en el caso de cuatro países, Suecia, Francia, Países Bajos y España, aunque la media general confirma esta posición con solo un 57% de la población continental considerando la libre profesión de una religión como un elemento “muy importante”.

La libertad religiosa, dicen desde Pew Research, “es la prioridad más baja en algunos países seculares, especialmente en Europa”. Canadá, con solo un 65% de la población reconociendo la importancia de este derecho, Corea del Sur, con el 45%, y Japón, con solo el 18%, acompañan a la tendencia europea. 

En el caso de España, además de ser la última opción entre los diferentes derechos que se han planteado en la encuesta, solo el 54% de los entrevistados piensa en la libertad religiosa como un derecho importante para el país, muy por detrás del derecho a un poder judicial justo (87%) o del derecho a la igualdad de género (84%). Se trata, así, del sexto país europeo que menos relevante considera el libre ejercicio de la religión, por detrás de la República Checa (47%), Lituania (48%), Eslovaquia (52%), Francia (52%) y Suecia (53%).

La tendencia en cuanto a la observación de la libertad religiosa cambia cuando se analizan diferentes países del sur global. Es el caso de India o Indonesia, donde el 78% y el 79% de los entrevistados ven este derecho como el más importante para sus países. O también de Sudáfrica, Nigeria y Kenya, donde el 80%, el 88% y el 75% de los encuestados sitúan en primer lugar de relevancia el libre ejercicio de la religión. 

Para los turcos también es la primera opción (82%), mientras que supone el segundo elemento más valorado para el funcionamiento de la democracia entre los libaneses (82%), los israelíes (77%), los tunecinos (75%), los brasileños (82%) y los filipinos (74%).



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