La crisis del coronavirus amenaza a decenas de Sociedades Bíblicas en el mundo


El confinamiento y las medidas de seguridad a causa de la pandemia del coronavirus está teniendo un efecto económico negativo sobre diferentes sectores, también el de las Sociedades Bíblicas. Según publica el medio británico Christian Today, decenas de estas entidades de todo el mundo han visto amenazada su existencia por el impacto de la epidemia. 

La imposibilidad de continuar con la venta presencial de biblias en países donde estas entidades son prácticamente los únicos puntos de venta y esta es una de sus principales actividades, y también el freno al trabajo de recaudación de fondos entre las iglesias locales, ha provocado que en países como Jordania, Burkina Faso o Egipto, entre otros, las Sociedades Bíblicas corran el riesgo de cerrar. 

Esta es la situación de hasta 88 de las 150 entidades de este tipo que trabajan a lo largo del mundo, lo que equivale a un público de 245 millones de personas. “Si esas Sociedades Bíblicas cierran, afrontaremos una situación en la que la Biblia no será distribuida en determinados países y habrá un gran riesgo de no tener acceso a la Biblia para las comunidades cristianas”, ha señalado Oldi Morava, director de la Misión Internacional para la Sociedad Bíblica desde Inglaterra. 

Desde la Sociedad Bíblica de Inglaterra han lanzado una campaña para ayudar a otras entidades del resto del mundo en riesgo de cierre y prevén repartir hasta 5 millones de libras. De momento ya se han destinado los primeros fondos a las Sociedades de Costa Rica, Sri Lanka y Gambia. “En todos estos países, la Biblia tiene un impacto en la vida de las personas y puede cambiar las vidas de los individuos y de sus comunidades de forma radical”, dice Morava. 

“Sociedades Bíblicas ha estado operativa durante más de 200 años. Hemos atravesado dos guerras mundiales y la pandemia de la gripe de 1918. Siempre hemos sido capaces de continuar. Sería terrible que algunas Sociedad del resto del mundo tuvieran que cerrar ahora por la pandemia del coronavirus”, ha añadido Morava.

En España, la Sociedad Bíblica ha informado de que en 2019 distribuyó más de 272.000 biblias a personas en situación de necesidad de diferentes países. Además, también ha registrado más de 239.000 descargas de sus traducciones bíblicas a través de la aplicación de YouVersion.

La entidad asegura que puede llevar a cabo su actividad “gracias a las aportaciones de una media de 1.500 colaboradores mensuales”, y durante estos meses de emergencia sanitaria ha puesto en marcha una campaña especial de donativos en favor del Nou Hospital Evangèlic de Barcelona, y ha enviado 1.500 biblias en francés a las Islas Canarias ante la llegada de migrantes provenientes del África francófona al territorio insular. 

Publicado en: PROTESTANTE DIGITALInternacional
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Una perspectiva cristiana de la ‘ola verde’ en Francia


El impresionante apoyo que han recibido los partidos verdes en las últimas elecciones locales en Francia podría ser una señal de cambio en las prioridades de los ciudadanos. Ciudades como Lyon, Estrasburgo o Burdeos han pasado a tener alcaldes ecologistas, y los medios de comunicación nacionales hablan ya de una ‘ola verde’ que recorre el país. 

Para saber qué piensan los cristianos franceses sobre este cambio, Evangelical Focus ha hablado con Rachel Calvert, miembro de A Rocha Francia, una organización con experiencia en la defensa del cuidado de la creación y con una visión cristiana como distintivo. 

En cuanto a cómo las iglesias pueden marcar una diferencia, Calvert dice: “Como cristianos, es importante que nuestros esfuerzos para cuidar de la creación de Dios broten de la alabanza, la confianza y la gratitud, y no de la ilusión frenética de que ‘salvar el planeta’ depende de nosotros”. 

Una perspectiva cristiana de la ‘ola verde’ en Francia

Pregunta: ¿Qué ha cambiado en Francia en los últimos años para que los partidos verdes hayan experimentado este crecimiento?

Respuesta: Los efectos de la degradación ambiental y del cambio climático se han hecho más evidentes para la población en general, con un incremento de las temperaturas medias, incendios forestales más comunes y más severos, y el declive de muchas especies de insectos y de aves, por ejemplo. La Conferencia del Cambio Climático de Naciones Unidas en Paris, en el 2015, contribuyó significativamente a una reanimación de la opinión pública. Los medios de comunicación franceses han sido muy activos en relación con la crisis ambiental y cuentan con figuras públicas en este sentido, como el fotógrafo Yann Arthus Bertrand. 

 

P: Como organización cristiana dedicada al cuidado de la creación, ¿pensáis que el trabajo de los últimos años está produciendo fruto? ¿Qué es lo que encontráis más positivo sobre el cambio de opinión en Francia en cuanto a cuestiones ambientales?

R: Estamos agradecidos por la cantidad de pioneros que han trabajado de manera incansable para despertar una conciencia dentro de la comunidad cristiana en sí mucho antes de que los temas del cuidado de la creación fuesen populares. En las iglesias cristianas, el interés en las cuestiones ambientales ha aumentado enormemente desde que A Rocha comenzó a trabajar en Francia hace veinte años, pero esto también es en gran parte porque los cristianos no son inmunes a los grandes cambios culturales. Somos una organización pequeña, así que nuestra contribución al cambio ha sido modesta. 

Nos entusiasma ayudar a las iglesias a responder a la situación actual desde una perspectiva teológica. Si los creyentes quieren vivir de una manera fiel a través de la crisis ambiental que viene, necesitaremos una mejor comprensión del gran marco de la creación, la caída y la redención. Necesitamos entender cómo la Escritura arroja luz en la emergencia climática y por qué la cruz de Cristo es nuestra única esperanza.

Sería maravilloso si el incremento de de la concienciación de la emergencia climática que afrontamos fuese suficiente para impulsarnos a que, como sociedad, reduzcamos de forma radical las emisiones de dióxido de carbono. Pero la realidad es que, desde un punto de vista humano, estamos delante de un muro. A pesar de que muchos de nosotros deseamos hacer pequeños cambios en nuestro estilo de vida, es más que obvio la manera en la que, como sociedad, podemos cambiar el curso. Nuestra esperanza está en Cristo, no en los programas políticos. Como crisitianos, es importante que nuestros esfuerzos para cuidar la creación de Dios broten de la alabanza, la confianza y la gratitud,  y no de la ilusión frenética de que ‘salvar el planeta’ depende de nosotros. En un contexto donde la esperanza es fina sobre el terreno, oramos para que las iglesias vivan demostraciones del evangelio: Jesús es el único que puede cambiar los corazones humanos y liberarnos de nuestra codicia. 

 

P: En términos generales, ¿las iglesias francesas están más o menos concienciadas sobre las cuestiones ambientales que el resto de la sociedad?

R: Durante mucho tiempo ha habido evangélicos franceses que han entendido que el evangelio tiene implicaciones para todas las áreas de la vida, y han adoptado un acercamiento holístico a la fe y al ministerio. Pero en las últimas décadas, la mayoría de los evangélicos han adoptado la tendencia a ver las cuestiones ecológicas como una distracción del evangelismo, incluso como una potencial falsa religión. Las lecturas de la Biblia culturalmente condicionadas han dado paso, a menudo, a la falsa dicotomía entre “salvar almas” y cuidar de la creación de Dios, tanto de seres humanos como no humanos. 

La crisis ecológica actual nos fuerza a buscar en las Escrituras y descubrir viejas verdades desde una luz nueva, a recordar que Dios nos ha diseñado como criaturas corpóreas, por ejemplo, y que toda la creación existe a través de Cristo. Muchos católicos franceses han recibido ánimo para tomarse las cuestiones ambientales de una forma más seria a través de la encíclica Laudato si, y las iglesias protestantes históricas de Francia también han dado un lugar significativo a las cuestiones climáticas y ecológicas. En comparación, los evangélicos han sido más cautelosos a la hora de saltar al ‘carro verde’. 

 

P: Más allá de la esfera política, ¿dónde más os gustaría ver cambios?

R: En Francia, como en otros países europeos, las preocupaciones ambientales, a menudo, son vistas como un lujo para aquellos que pueden permitírselas. El año pasado, el movimiento de los chalecos amarillos, que comenzó como una protesta contra el aumento de las tasas del carburante, trajo a casa esta realidad. Las minorías étnicas están infrarepresentadas en el movimiento ambiental francés, al igual que aquellos que han tenido pocas oportunidades educativas y tienen ingresos bajos. 

Y, sin embargo, la realidad es que la crisis ambiental está aumentando las desigualdades todavía más, tanto dentro de los países en sí como entre diferentes naciones. En Francia necesitamos encontrar formas de asegurar que no son las personas más pobres las que acaban pagando la factura. Mientras buscamos maneras de unir el cuidado por nuestros prójimos humanos y la responsabilidad por la creación no humana, nada se compara con los recursos ricos del evangelio cristiano. 



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Reglas, directrices y conciencia: cómo salir del confinamiento


¿Qué clase de ejemplo deben dar los cristianos cuando se trata de seguir las instrucciones del gobierno sobre las medidas para controlar la transmisión del coronavirus?

En los últimos tres meses hemos visto una amplia gama de respuestas desde, por un lado, el estricto cumplimiento de la ley por parte de aquellos que confían en que solo tales acciones los mantendrán a salvo y, por el otro lado, el extremo desprecio en la creencia de que los cristianos son inmunes a la Covid-19 si su fe es lo suficientemente fuerte. (Muchas de estas personas posteriormente enfermaron con el virus, o incluso murieron).

Entre esas posiciones, algunas personas consideran que hay una falta de claridad en las instrucciones; ¿se trata de un consejo de salud pública, una directriz o una norma consagrada en la ley?

El mensaje del gobierno ha cambiado en diferentes etapas; al imponerse el confinamiento, fue el inequívoco: “Quédate en casa”; pero desde la primera flexibilización de las restricciones se ha convertido en: “Mantente alerta”. ¿Cómo sabemos lo que eso significa y cómo se ve en la práctica?

En realidad, el gobierno ha estado emitiendo tanto reglas como directrices todo el tiempo, así como animando a la gente a usar su sentido común, y hacer lo que es “correcto”. Entonces, en el contexto de la pandemia, ¿cuál es la diferencia entre una regla, una directriz y la conciencia?

Una regla tiene una base legal, porque ha sido establecida en la ley. Si la rompes, la policía puede exigirte que la cumplas, y hay sanciones legales si persistes.

Una directriz, por otra parte, no es sólo una especie de regla débil que puede romperse; tiene una base social. Es un deber, no una obligación, y existe principalmente para el bien de los demás, así como para el tuyo propio. No puedes ser forzado a apegarte a una pauta, pero habrá un grado de presión social para cumplirla ya que puede afectar a otras personas.

La conciencia, por otra parte, tiene una base moral, algo que hay dentro de ti que es una guía para saber si una acción es correcta o incorrecta.

Hay dos cosas que vale la pena señalar sobre las reglas. Haciendo eco de lo que Pablo escribió en 1 Tim 1:9, la ley está destinada principalmente a la minoría de personas que están menos preocupadas por el bienestar de los demás y es probable que ignoren cualquier directriz.

Dado que ni su propia conciencia ni la presión social producen cumplimiento, deben establecerse leyes para hacer cumplir los cambios de comportamiento requeridos.

En segundo lugar, las reglas no son definitivas, son circunstanciales. El propósito tanto de las directrices como de las reglas en torno al distanciamiento social, por ejemplo, es limitar la propagación del coronavirus. Ese es el objetivo final, más que la regla en sí misma.

Al decidir qué hacer en la práctica, debemos guiarnos por el principio de responsabilidad. Cuantas más reglas haya, establecidas por el gobierno y aplicadas por la policía, más gente creerá que puede dejar que el Estado les proteja.

Pero cuando las reglas se suavizan y se pone el énfasis en “estar alerta” y otras directrices, significa que la gente tiene que dar un paso adelante y asumir más responsabilidad por su propia salud y la prevención de la transmisión del virus.

La conciencia también entra en juego aquí. Las personas conscientes son más propensas a cumplir tanto con las reglas como con las directrices, para su propio bienestar y el de los demás.

Realmente no necesitan las reglas porque las directrices tienen sentido para ellos, y ya que entienden el propósito final, normalmente pueden sopesar cualquier riesgo y resolver cualquier conflicto que pueda surgir.

El último elemento es la importancia de los líderes públicos para dar el ejemplo. Dado que hay muchas personas que prestan más atención a las acciones de los líderes que a sus palabras, se debe ver que esos líderes siguen las reglas de cerca, aunque su conciencia les permita en algunos casos actuar en contra de las reglas.

Los cristianos que se reajustan a la vida al salir del confinamiento deben buscar el bien común respetando la ley y siguiendo las directrices, lo que nos hace buenos vecinos y buenos ciudadanos.

 

Jonathan Tame es el director ejecutivo del Jubilee Centre.

Este artículo se publicó por primera vez en el sitio web del Jubilee Centre y ha sido reproducido con permiso.

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