Pastor nigeriano secuestrado y asesinado dio testimonio de su fe


El pastor nigeriano Lawan Andimi fue asesinado por Boko Haram el pasado 20 de enero, según han informado diversos medios locales citados por entidades de defensa de los cristianos perseguidos.

El pastor pertenecía a la Iglesia de los Hermanos en Nigeria (EYN) y presidía el Consejo Local de la Asociación Cristiana de Nigeria (CAN). Había sido secuestrado por el grupo insurgente cuando atacaron su ciudad, el 2 de enero. Al pastor le sobreviven su esposa y nueve hijos.

Menos de una semana después de su secuestro, Boko Haram lanzó un video en el que el pastor Lawan solicitaba al gobernador de Adamawa que lo ayudara a conseguir su liberación. Sin embargo, también dijo que no tenía miedo. “Nunca me he desanimado debido a que todas las condiciones en las que uno se encuentra está en manos de Dios”, expresó. 

Lawan explicaba que no sentía enojo ni odio hacia los que lo habían secustrado. “Creo que Dios, que les permitió actuar de esa manera, todavía está vivo y se encargará de todo. Por la gracia de Dios, estaré junto a mi esposa, mis hijos y todos mis colegas. Si ese no es mi futuro, tal vez sea la voluntad de Dios”.

El mensaje terminaba con las palabras “no lloréis, no os preocupéis, sino dad gracias a Dios por todo”.

A pesar de su coraje y su fe, el grupo, que se cree que es parte de la facción de Abubakar Shekau, ejecutó al reverendo Lawan el lunes 20 de enero. Según los informes, Boko Haram exigía un rescate de dos millones de euros por la liberación de Andimi, pero la iglesia local, que ha sido devastada después de años de hostigamiento de Boko Haram, solo pudo recaudar aproximadamente 4.000 euros.

El reverendo Tomborokai Robert Gajere, ex pastor de la casa de gobierno en Yola, Adamawa, dijo a ICC: “Estamos tristes por la noticia del asesinato del reverendo Andimi. Era un amigo. La noticia nos tomó a todos por sorpresa … Estamos realmente en estado de shock.

El pastor Eston Nzelanyeine, vicepresidente de luna de las ramas locales de la CAN, dijo que él y otros pastores en Adamawa ahora temen los ataques. “Que mis hermanos en el ministerio de Cristo sean asesinados así, después de su apelación en una cinta lanzada por Boko Haram, Es aglo que asusta”.

El presidente de la CAN, Ayokunle, dijo en un comunicado de prensa que la ejecución del pastor Andimi fue “horrible, desafortunada y una vergüenza para el gobierno federal”, según el periódico nigeriano The Nation.

“¿Qué ha sido de la recopilación de inteligencia de nuestras agencias de seguridad?”, dijo Ayokunle en el comunicado. “¿Siguen afirmando este gobierno y las agencias de seguridad que la guerra contra estos criminales con objetivos religiosos se ha ganado a pesar de todos los asesinatos? ¿Es sincero el gobierno en la lucha contra estos terroristas o simplemente está prestando atención a la guerra contra la insurgencia? ¿Hay alguna esperanza de que nuestra seguridad esté garantizada bajo este gobierno?

El director de asuntos legales y públicos de CAN, Kwamkur Vondip, dijo en un comunicado que la iglesia hizo “todo lo que estaba a su alcance para asegurar la liberación segura de este pastor, pero no fue posible porque no tenían el poder militar para hacerlo”, según The Nation.

Los cristianos se quejan de que el Gobierno se jacta de haber debilitado a Boko Haram, pero ignora la capacidad del grupo terrorista para continuar secuestrando y atacando a diversos objetivos.

Nigeria ocupa el puesto 12 en la Lista Mundial de Persecución hecha pública este mes por Puertas Abiertas, marcando unos niveles de extrema violencia.



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Evangélicos aclaran que no hay vinculación con la secta asesina en Panamá


La Alianza Evangélica de Panamá y la Comunidad Apostólica Hosanna y Hosanna Visión (que preside Edwin Álvarez) se pronunciaron lamentando y condenando lo ocurrido en la Comarca Ngäbe Buglé, donde siete personas fueron asesinadas y más de 15 agredidas por miembros de una supuesta secta religiosa.

Ambas entidades evangélicas, reconocidas y de larga trayectoria en Panamá, manifestaron que la secta responsable de estos terribles hechos no tiene vinculación ninguna con la Iglesia Evangélica.

“Condenamos cualquier acción que vaya en contra de los postulados bíblicos relacionados con el amor al prójimo, ayuda al necesitado, respeto a la dignidad humana y cualquier otro comportamiento que ponga en riesgo la vida”, indicó la Alianza mediante un comunicado emitido ayer viernes.

 

El pasado miércoles, la policía local encontró en una comunidad perdida en el noroeste del país una fosa común con los restos de una mujer embarazada y seis menores de edad -algunos de entre 1 y 3 años- que fueron torturados y luego asesinados por los miembros de la secta religiosa.

«Es algo inédito, algo que nunca se ha visto en la historia de este país. Nunca hemos visto algo así y no es normal que se observe este tipo de culto, es algo insólito lo que ha pasado», dice Alexis Muñoz, director encargado de la Policía Nacional de Panamá.

Otras 15 personas, algunas con signos de tortura, fueron liberadas y trasladadas a una ciudad cercana para recibir atención médica.

 

Así es el nombre de la secta acusada de torturar y matar a una mujer embarazada y seis niños en un exorcismo en Panamá, en una macabra historia de fanatismo, tortura y muerte que conmociona a toda la nación.

Dada la similitud del nombre, se la ha relacionado con la «Iglesia del Dios Vivo Columna y Apoyo de la Verdad La Luz del Mundo», que en un comunicado se desligó de los acontecimientos aclarando que no tienen presencia en Alto Terrón, por lo tanto, las personas que cometieron esta acción reprobable no pertenecen, ni han pertenecido a su iglesia (aunque en cualquier caso, Luz del Mundo tampoco es evangélica).

Los hechos se cometieron en un área apartada de la comunidad Alto Terrón, en la comarca indígena. En la choza usada para las reuniones había Biblia y unos pocos objetos religiosos, pero por las investigaciones sus actividades se asemejaban a la brujería y a prácticas religiosas supersticiosas.

En su página de facebook (ya eliminada) aparecen una serie de fotos que demuestran una fijación con el ‘tercer ojo’ asociado a menudo con visiones religiosas, clarividencia, percepción extrasensorial, donde se alega que la glándula pineal es el centro de poder superior místico.



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Hong Kong, ciudad de disturbios


El 24 de noviembre de 2019, los votantes de Hong Kong acudieron en cifras récord y produjeron una avalancha política que puso patas arriba el paisaje político. De la población de 7,5 millones de habitantes, el 71% de los 4 millones de votantes registrados emiten su voto en la elección del consejo local. Aunque los votos populares mostraron una división de 60/40 a favor de los pandemócratas, se hicieron con un 85% sin precedentes de los asientos de los consejos locales. La gran pérdida por parte de los candidatos prosistema mostró claramente un gobierno asediado. De hecho, Hong Kong ha sido una ciudad bajo asedio durante el último medio año.

Desde junio de 2019, la ciudad se encuentra en un estado de agitación. Todos los fines de semana, a veces también los días laborables, ha habido manifestaciones y marchas, que se han vuelto a menudo violentas. Lo que comenzó como una protesta contra los esfuerzos del gobierno de impulsar una enmienda de la Ordenanza sobre Delincuentes Fugitivos[1] se ha convertido en una gran muestra de descontento por muchos problemas socioeconómicos profundamente arraigados en la ciudad. Pronto adquirió también un sentimiento generalizado contra China.

Hong Kong, ciudad de disturbios

Una de las protestas contra la ley de extradición en 2019./ Studio Incendo, Flickr 

La enmienda legislativa propuesta fue rápidamente criticada por otorgar potencialmente al gobierno de Pekín el poder arbitrario para arrestar y extraditar a cualquiera a China continental. Esto despertó el temor entre aquellos que desde hace mucho tiempo han albergado desconfianza y resentimiento hacia China.

Desde que China recuperó la soberanía sobre Hong Kong en 1997, la relación entre ambos había sido relativamente benigna bajo el régimen de “un país, dos sistemas”. Sin embargo, la inquietud por una China en pleno crecimiento justo al lado ha crecido significativamente durante la última década a medida que más personas se han vuelto temerosas de que tanto la identidad local como las perspectivas personales estén siendo aplastadas. Por ejemplo:

  • El ingreso de decenas de millones de turistas chinos que gastan libremente está afectando la vida de los residentes locales, ya que compran desde leche maternizada a unidades residenciales.
  • Los jóvenes graduados universitarios sienten que sus oportunidades están siendo arrebatadas por los que viven en el continente.

Desde el dominio colonial británico, Hong Kong ha sido la versión más pura del capitalismo de libre mercado. En diferentes encuestas mundiales, la ciudad ha sido clasificada[2] como la economía más libre o competitiva del mundo. El sector privado siempre ha tenido éxito en su mandato de creación de riqueza, aprovechando al máximo el puerto libre con un régimen de bajos impuestos al lado de una vibrante economía china. El resultado ha sido una profunda disparidad de riqueza en la comunidad:

  • Aunque el PIB y la riqueza agregada se expanden, los ciudadanos comunes trabajan sin la perspectiva de compartir la riqueza que han contribuido a construir.
  • Los jóvenes se sienten desesperados por la movilidad ascendente.
  • El gobierno no ha podido lograr una sociedad más equitativa a través de las medidas de distribución secundaria necesarias.

No obstante, Hong Kong sigue siendo una ciudad con mucha libertad: libertad de prensa e información, libertad de protesta, libertad de creencias y estado de derecho. Es cierto que no tiene la libertad de elegir a sus líderes, pero no es una libertad “perdida”: es algo que nunca tuvo, ni durante el dominio británico ni desde 1997.

Hong Kong, ciudad de disturbios

Pero las generaciones jóvenes han crecido con la proliferación de valores universales idealistas, como libertad y democracia. La gente busca esperanza a través de la reforma política y un mejor gobierno. Muchos creen que el sufragio universal es la única garantía para la libertad que disfrutan y la autonomía que China ha prometido; y esta es una de las demandas clave en esta convulsión social.

Los manifestantes expresan una aspiración indiscutible de esperanza; sin embargo, la mayoría no entiende que los sistemas políticos terrenales son transitorios y poco confiables. El único que puede dar esperanza y liberarnos verdaderamente es Jesús.

Los disturbios en Hong Kong son un desafío directo a la clase dirigente. En todo el mundo, hay cambios de poder significativos. Los repositorios tradicionales de poder, ya sean políticos o culturales, son ahora vulnerables a los problemas, como lo demuestran las protestas actuales en varios países. El poder se manifiesta de nuevas maneras. Tal vez los grupos de interés más pequeños y ágiles sólo tengan poder para perturbar pero no para ordenar, y para destruir pero no para crear; pero es suficiente para producir estancamiento o anarquía. El poder se está desintegrando y fragmentando.

En Hong Kong, con la proliferación de las redes sociales, los minirrelatos han encontrado sus canales y sus voces. Durante los disturbios, no ha habido ningún líder visible movilizando a las tropas. Las acciones se han coordinado a través de aplicaciones móviles en línea, como publicaciones en Telegram o LIHKG.

Los manifestantes y alborotadores enmascarados sin rostro y vestidos de negro, que operan en disturbios relámpago y vigilantismo callejero son testimonio del auge de los micropoderes. Los que alguna vez estuvieron alienados ya no están marginados. Las personas que se sintieron ideológica o experiencialmente solas se han visto equipadas recientemente para encontrar personas de ideas afines y ser empoderadas. En una era de populismo posmoderno, los minirrelatos se convierten repentinamente en actores viables en el panorama político más amplio, y el liderazgo elitista queda relegado.

El flujo de estas dinámicas fragmentadas cuestiona la sabiduría convencional y paraliza la autoridad establecida. Al mismo tiempo, se produce un cambio emocional a medida que las personas se vuelven más desconfiadas y emocionalmente distantes de las unidades de lealtad tradicionales. La iglesia necesita tomar conciencia de este importante cambio de dinámica en el campo de la cosecha, y debe replantear y reclamar el metarrelato, con Jesús y su mensaje de liberación nuevamente en el centro.

Hong Kong, ciudad de disturbios

Entre estos manifestantes y luchadores callejeros sin rostro hay muchos jóvenes. Uno de cada tres de los arrestados por delitos o violencia tiene menos de 18 años. Cuando se quitan sus máscaras, aparecen moderados, y algunos muestran rostros inocentes. ¿Cómo podrían haber tenido el valor para participar en el peligroso juego de los disturbios callejeros?

Los jóvenes tienen una gran necesidad de reconocimiento. Sin las protestas, no se habrían conocido entre ellos. Habrían pasado su adolescencia confinados en su hogar. Muchos de ellos tienen padres ausentes que trabajan largas horas o son de hogares monoparentales. Al unirse a las filas en las calles, estos jóvenes reciben el reconocimiento de sus pares. Se alientan y se cuidan mutuamente. Los jóvenes, hombres y mujeres, pronto se convierten en camaradas de armas. La aceptación, el respeto o incluso la fama se convierten en estímulos poderosos para esfuerzos cada vez más heroicos en el “campo de batalla”.

Algunos de estos jóvenes, más allá de gritar consignas que expresan sus demandas, en realidad rara vez discuten aspiraciones políticas. Por el contrario, sus conversaciones a menudo se centran en comentarios racistas sobre nuevos inmigrantes y otros chinos del continente, y sobre cómo estos recién llegados y visitantes están “robando” los recursos locales.

Otros quieren el reconocimiento del mundo en general. Creen que la gente de Hong Kong debería diferenciarse de los chinos continentales. No quieren verse “diluidos” dentro de un único marco soberano. Detrás de la búsqueda de autonomía hay una profunda preocupación por la identidad. Lamentablemente, este sentimiento ha sido apoyado letalmente por las plataformas de redes sociales, donde los protagonistas antichinos difunden su propaganda y su odio.

La generación Y y la generación Z en Hong Kong crecieron en un entorno de alta tecnología pero con escaso contacto humano. La Internet de alta velocidad permite una mayor sintonía con las comunicaciones y relaciones en línea, lo que genera aislamiento y alienación. La generación más joven crece cada vez más en un estado de pobreza espiritual, inercia social y anhelo de relaciones auténticas.[3] Esto explica por qué la adrenalina y el reconocimiento de pares entre sus conocidos de la calle se ha vuelto cada vez más magnético para ellos, a pesar de que hay mucho en juego si son arrestados.

En una comunidad donde la fe cristiana llegó hace más de 170 años, solo alrededor del 10 por ciento de la población es cristiana. La mayoría de los jóvenes aún no han aprendido que el Jesús encarnado es el salvador que puede sanar sus heridas y cicatrices, y quien puede ofrecer una relación auténtica y rica. El clamor por esperanza es fuerte y audible. Este es, ciertamente, un momento de oportunidad.

Mientras persisten los disturbios, nadie en la ciudad sabe cuál podría ser el final del juego. Aunque las consignas que se pronuncian son subversivas (“liberación” y “revolución”), la demanda clave es el sufragio universal, y la mayoría de las personas son realistas acerca de la continuación de “un país, dos sistemas”. Pero la ley y el orden necesitan ser restaurados para allanar el camino hacia una solución política. Además, muchos aspectos de la vida deben revisarse, desde la política económica y de vivienda hasta la educación, así como la confianza y la tolerancia en la comunidad. En pocos meses, Hong Kong, la orgullosa “Perla de Oriente”, ha perdido gran parte de su brillo, humillada por esta implosión social.

Con el movimiento de protesta enfocado en corregir el mal gobierno y defender a Hong Kong de la amenaza de un gobierno totalitario de China, muchos cristianos lo han enmarcado como una lucha por la libertad y la democracia.[4] Otros cristianos están particularmente preocupados de que la actual persecución del cristianismo en China pueda extenderse al sur, y consideran que esta es una batalla preventiva por la libertad de fe y de culto.[5] Algunos incluso citan a Dietrich Bonhoeffer como inspiración para correr el riesgo de ser arrestados por asumir esta postura.

Inicialmente, algunos cristianos creían que debían ser pacificadores. Se colocaron entre los manifestantes y el cordón policial cantando “Canta Aleluya al Señor”. A medida que las confrontaciones físicas se volvieron rutinarias y el nivel de violencia aumentó, estas demostraciones de pacificación cristiana desaparecieron.

La iglesia misma ha sido humillada también. Muchos meses de agitación han puesto en tela de juicio su pertinencia en un contexto cambiante. Ante las presiones de la mayoría de los jóvenes para que respondan a la injusticia social y política, muchas iglesias parecían paralizadas e inmovilizadas. Peor aún, se ve a la iglesia, no a la vanguardia de la justicia social, sino como parte de una clase dirigente que está a la zaga de los acontecimientos, sin ninguna visión para el futuro de Hong Kong.

La iglesia también está tan dividida como la comunidad que la rodea, ya sea por criterios políticos/ideológicos como generacionales. Si los líderes de iglesia eligen no apoyar a los jóvenes, pueden ser acusados de ser ajenos a la injusticia y pueden perder a la generación más joven en su congregación; pero, si apoyan a la generación joven, alienarán a la generación más vieja, que los acusará de tolerar la violencia y adoptar una posición contraria al sistema.

Algunos pastores han reaccionado siguiendo a los jóvenes a las calles. Algunos han abierto locales de iglesia como refugio para los manifestantes y se han convertido en participantes dispuestos. Muchos líderes se han convertido en liderados.

Hong Kong, ciudad de disturbios

¿Qué haría Jesús? Jesús nació dentro de la tiránica hegemonía colonial romana. Juan el Bautista, a través de sus discípulos, preguntó si Jesús era el “que ha de venir” (Mt 11:3), el Mesías, el libertador. Jesús les señaló lo que habían escuchado y visto: “Los ciegos ven, los cojos andan, los que tienen lepra son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncian las buenas nuevas” (Mt 1:4-5). Luego, cuando sus propios discípulos le preguntaron antes de su ascensión: “Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?” (Hch 1:6), Jesús les dijo que fueran testigos de él hasta los confines de la tierra.

Imitar el valor de la justicia de Jesús y de Dios tiene que ver con un compromiso de por vida de alcanzar a los pobres, los débiles y los marginados, y de proclamar las buenas nuevas. Estamos llamados a dar testimonio del reino de Dios en la tierra para transformar la vida de las personas de manera integral, en lugar de simplemente brindar soluciones políticas. Muchas iglesias se han visto expuestas a críticas durante los disturbios por no haber movilizado a sus congregaciones para oponerse a la injusticia o ministrar a los pobres y necesitados, en algunos casos simplemente relegando estos ministerios de “misericordia” a comités de iglesia y a partidas presupuestarias.

La iglesia necesita estar con los débiles y los que sufren. Hay personas que viven con temor y claman por esperanza. Hay personas que están aisladas, alienadas y que buscan comunidad. Hay “nextgens” que buscan aprobación, aceptación y una identidad de la que puedan sentirse orgullosos. En Jesús está la esperanza última de la que puede depender la humanidad, una intimidad que enriquece y una identidad como hijos de Dios. En él, no hay tormenta que nunca pase. Más allá de la tormenta, alabado sea Dios, Jesús es la respuesta.

Francis K. Tsui es oriundo de Hong Kong y ha estado activo en misiones asiáticas en las últimas dos décadas

Este artículo se publicó por primera vez en la web del Movimiento Lausana y se ha reproducido con permiso.

 

Notas

[1] También conocida comúnmente como legislación de extradición. 

[2] Como el Foro Económico Mundial, o la Fundación Heritage. 

[3] Nota del editor: Ver el artículo de Ben Pierce “Cómo conectarnos con la nueva cultura juvenil global” en el número de marzo de 2019 del Análisis Mundial de Lausana: https://www.lausanne.org/es/contenido/aml/2019-03-es/como-conectarnos-con-la-nueva-cultura-juvenil-global 

[4] Nota del editor: Ver el artículo de Thomas Harvey “La sinización de la religión en China” en el número de septiembre de 2019 del Análisis Mundial de Lausana: https://www.lausanne.org/es/contenido/aml/2019-09-es/la-sinizacion-de-la-religion-en-china 

[5] Nota del editor: Ver el artículo de Joann Pittman “La nueva normalidad para el cristianismo en China” en el número de mayo de 2019 del Análisis Mundial de Lausana: https://www.lausanne.org/es/contenido/aml/2019-05-es/la-nueva-normalidad-para-el-cristianismo-en-china 



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