El debate migratorio, en el horizonte del nuevo gobierno en Italia


Los efectos de la conformación de un nuevo gobierno en Italia no se han hecho esperar en el tema migratorio. Mientras el ex ministro del Interior Matteo Salvini ha sido acusado de difamar a Carola Racke, comandante de la nave Sea Watch 3, el consejo de ministros ha impugnado en su primera sesión una ley de la Región Friuli porque contiene algunas disposiciones discriminatorias hacia los extranjeros (la propuesta fue hecha por el nuevo ministro de Asuntos regionales Francesco Boccia). 

En tanto, en Calabria el ex alcalde de Riacci, acusado de favorecer la inmigración ilegal, ha podido retornar al pueblo, a su casa, a sus amigos, después de casi un año de exilio. En la mañana del 5 de septiembre el tribunal de Locri le ha levantado la prohibición de habitar en la localidad calabrese.  “Estoy contento -ha declarado Lucano- de retornar a Riace. Como primera cosa iré a ver a mi padre, que no se encuentra bien. Me propongo continuar haciendo el bien y ayudar a quienes llegarán aquí como refugiados”. 

 

CONTRA EL ‘DECRETO SALVINI’

También el jueves 5 la Diaconía de la Iglesia Evangélica Luterana en Italia (CELI) se dirigió al nuevo gobierno reclamando la atención de varios temas, entre ellos el cuidado del medio ambiente, el respeto a los derechos humanos y la modificación del decreto de seguridad conocido como “decreto Salvini”, así como el empeño en lograr una modificación sustancial del Reglamento de Dublín para hacer frente al fenómeno de la inmigración junto a los otros estados europeos.

“A la luz de la formación de un nuevo Gobierno de la República italiana, la Diaconía de la Iglesia Evangélica Luterana en Italia dirige una recomendación especial tanto presidente del Consejo de ministros, Giuseppe Conte, como a todo el Gobierno a fin de que los programas elaborados en esta última hora, en materia social y humanitaria, sean centrales para la acción política”, se lee en el texto emanado de la iglesia luterana.

“Ser pequeños no exonera de la responsabilidad y del deber de ocuparse en primera persona del prójimo en dificultad”, dice la Iglesia Evangélica Luterana, que se describe a sí misma como “pequeña y fuertemente dedicada a numerosos proyectos sociales y humanitarios concretos, a nivel nacional y local, tanto sola como en red con otras iglesias y organizaciones”.

 

ACOGIDA

Por estos motivos la CELI solicita al nuevo gobierno que se ocupe en “proyectos concretos para la salvaguarda del ambiente; de poner una atención particular a todos aquellos elementos discriminativos que contrastan con los valores de la Constitución italiana. Y es en este sentido que se auspicia la modificación de los últimos dos decretos de seguridad en cuanto han desnaturalizado los aspectos de acogida e integración que existían previamente, han eliminado la protección por motivos humanitarios y, frecuentemente, han puesto en gran riesgo el derecho inviolable a la vida de las personas”.

Al mismo tiempo, comprendiendo la gran dificultad que deberá afrontar el Gobierno italiano, prosigue el texto, “en la convicción de que la solidaridad debe inspirar nuestras acciones comunitarias, animamos al diálogo con todos los países europeos a fin que -con un espíritu justo, firme y solidario- se pueda llegar a una modificación del Reglamento de Dublín que permitirá a los europeos hacer frente juntos al fenómeno de la inmigración con proyectos a breve, medio y largo plazo”.

La Iglesia Evangélica Luterana en Italia agrupa a 15 comunidades distribuidas sobre todo el territorio de la península. Siendo pequeña, esta denominación es muy activa en muchos ámbitos de la sociedad. Se ocupa de temas como la ayuda inmediata a inmigrantes y personas necesitadas, la igualdad de oportunidades, la salvaguarda del medio ambiente, la lucha contra la discriminación.

 

RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

Analizando la dimisión de Conte, el secretario general de la Alianza Evangélica Italiana, Leonardo de Chirico, hacía un análisis de la situación con respecto a la inmigración. “Toda la cuestión se ha convertido en un tema de identidad, una cuestión de blancos y negros, una cuestión de vida o muerte, en lugar de ser tratada como una cuestión humanitaria y, por lo tanto, política. Toda la cuestión de la inmigración ha sufrido esta degeneración”, explicó De Chirico en entrevista con Protestante Digital. 

“También es cierto que las organizaciones de caridad católica y seculares han explotado a los migrantes para su propio negocio, creando en la opinión pública una actitud escéptica y reaccionaria contra esta cuestión”, añade. “El episodio del Open Arms pone en evidencia que lo que está faltando es una visión y un liderazgo europeos, y no sólo italianos, capaces de gestionar este tema”.

 



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El gobierno de Hong Kong retira el proyecto de ley por el que comenzaron las protestas


“El gobierno de la Región Administrativa Especial retirará oficialmente el proyecto de ley para acabar con las preocupaciones de la gente”, ha señalado este miércoles la jefa del ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam. Un anuncio que llega después de tres meses de constantes y multitudinarias protestas en la ciudad asiática, que en las últimas semanas habían adquirido un carácter de mayor confrontación.

Unos hechos que, para Lam, han hecho que “todo el mundo se preocupara por Hong Kong”. La líder del gobierno regional también ha remarcado en su mensaje su disposición de mantenerse fiel a Pekín. “La persistente violencia está dañando los cimientos de Hong Kong porque un pequeño grupo de personas está tratando de retar el principio de ‘un país, dos sistemas’, dañando propiedades del gobierno central en Hong Kong. Estas acciones empujan a Hong Kong a una situación muy peligrosa”, ha advertido Lam. 

En un comunicado sobrio, la agencia de noticias del gobierno chino, Xinhua, ha informado que desde el 9 de noviembre se ha arrestado a 1.183 personas por las manifestaciones en Hong Kong. Desde la policía china también se ha calificado de “enfermedad infecciosa’ las protestas consideradas como violentas en la ciudad. “No hay una cura rápida para enfermedad. Cada persona tiene un papel que desarrollar para cuidar a Hong Kong y que vuelva a estar sana”, ha afirmado el jefe superintendente del departamento de Relaciones Públicas de la Policía, Tse Chung-chung.

 

UN GESTO INSUFICIENTE, SEGÚN LOS MANIFESTANTES

Para los protestatarios, el gesto del gobierno regional llega tarde y es insuficiente. Tarde, porque corresponde a la petición que originó las protestas, pero durante estos tres meses se han ido añadiendo nuevas. E insuficiente, porque está lejos de los cinco puntos básicos que conforman el decálogo de condiciones de los manifestantes. 

Además de la retirada total del proyecto de ley de extradición que detonó las protestas, exigen la retirada del apelativo oficial de “disturbios” en relación a las protestas del 12 de junio, la liberación incondicional de todos los detenidos, la formación de una comisión independiente para investigar las acciones de la policía y el sufragio universal. Peticiones a las que, algunos sectores podrían añadir también la dimisión de Lam. Además, un grupo de manifestantes ha enviado una carta a la canciller alemana, Angela Merkel, horas antes de su viaje a China asegurando que «Alemania debería ser cauta a la hora de alcanzar acuerdos con China mientras el gobierno chino no cumple las leyes internacionales y rompe sus promesas repetidamente». 

 

SIGUE LA ORACIÓN

Desde el Consejo Cristiano de Hong Kong (HKCC, por sus siglas en inglés), entidad que agrupa a unas 70 iglesias evangélicas, de otras denominaciones protestantes y católicas, han convocado un encuentro de oración para este viernes. “Durante los tres últimos meses, muchas personas han sido traumatizadas en cuerpo y espíritu, así como toda la sociedad. Debemos orar los unos por los otros”, han señalado en una publicación en su sitio web. 

“Estamos determinados a ayudar a aquellos que están oprimidos, sin importar sus ideas políticas; a defender los derechos e intereses de los grupos minoritarios, sin importar las diferentes posturas; a actuar de manera justa, a amar la misericordia y a actuar humildemente con nuestro Dios”, han remarcado desde el HKCC, abriendo también la puerta a realizar jornadas de ayuno por la situación en Hong Kong.

 



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Argelia clausura otra iglesia y no ofrece soluciones


Los cristianos en Argelia han mostrado nuevamente su preocupación por la clausura de otra iglesia el pasado 2 de septiembre. Con esta, ya son ocho las iglesias cerradas en el último año.

Según informa Middle East Concern, los gendarmes llegaron ese día por la mañana a la Iglesia de Príncipe de Paz en Ighzer Amokrane y sellaron el edificio.

A mediados de agosto se había emitido una orden de clausura para esta iglesia. Cuando los gendarmes intentaron sellar el edificio el 28 de agosto, había cristianos ocupando la iglesia y se negaron a abandonar el lugar.

Representantes de l’Église Protestante d’Algérie (EPA), el grupo organizador de iglesias protestantes de Argelia legalmente reconocido, dijeron que la clausura era ilegal debido a que no había sido ordenada por una corte. El 28 de agosto se reunieron con las autoridades provinciales, las cuales dijeron que considerarían el asunto. Ya no se supo nada más hasta que la iglesia fue sellada el 2 de septiembre.

El mismo día, líderes de otra iglesia afiliada a la EPA en Maatkas, fueron citados por las autoridades. Fueron sujetos a un interrogatorio prolongado pero no se les informó que su iglesia iba a ser clausurada.

 

CULTOS FRENTE AL LOCAL CLAUSURADO

Según informa el medio suizo RTS, los cristianos que se ven privados de lugares de culto se han acostumbrado a reunirse y celebrar afuera, frente al edificio cerrado de sus respectivas iglesias. Es Una forma de resistir en paz. “Creemos que estamos en nuestro derecho”, explicó el presidente de la EPA. 

Desde noviembre de 2017, la mayoría de las iglesias afiliadas a EPA han sido desafiadas a probar que tienen licencias de acuerdo al requerimiento de la ordenanza de 2006 que regula el culto no musulmán, el cual estipula que dichos lugares deben poseer un permiso. Sin embargo, el gobierno, ignorando las solicitudes de las iglesias, aún no ha emitido ni una sola licencia para un edificio de iglesia bajo esta ordenanza.

Desde entonces, algunas iglesias han recibido órdenes escritas de que deben cesar todas sus actividades.

 

MANIFESTACIÓN DE LA ALIANZA EVANGÉLICA MUNDIAL

A principios de agosto, la Alianza Evangélica Mundial (WEA) pidió al gobierno de Argelia que “garantice la libertad de culto a las iglesias y a las instituciones religiosas, y que permita la reapertura de todas las iglesias cerradas”.

El cuerpo evangélico “lamenta profundamente” que dos iglesias “hayan sido clausuradas por decisión administrativa, en mayo y agosto de 2019 en la ciudad al noreste de Boudjima, Tizi-Ouzou, en la región de Kabylie”.

La WEA le pide al gobierno que ponga fin a las restricciones de la libertad de culto. “Pedimos a las autoridades argelinas que suspendan y revisen la ordenanza de febrero de 2006 que establece las condiciones y normas para el ejercicio de las religiones no musulmanas”, dice el comunicado. “Esta ordenanza se cita en cada una de las decisiones de cerrar iglesias”.

“Además, pedimos a las autoridades argelinas que respondan a las solicitudes administrativas del Consejo de la EPA, a saber, las solicitudes relacionadas con la renovación del consejo de gobierno de la EPA”. 

 



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“Debería reportarse la manera en la que cualquier persona es acusada de blasfemia sin pruebas”


Después de ocho años en el corredor de la muerte en Pakistán, acusada de blasfemar contra Mahoma, Asia Bibi salió de su país en mayo de este año y ahora se encuentra en Canadá, en una ubicación cuyos detalles son secretos por razones de seguridad. En respuesta a las preguntas del medio británico Sunday Telegraph, lo que constituye las primeras declaraciones públicas de Bibi desde su partida del país asiático, Bibi ha hablado sobre su caso personal y ha reivindicado la necesidad de denunciar la ley contra las supuestas blasfemias que la condenó a muerte. 

“Toda mi vida he sufrido, mis hijas han sufrido, y esto ha tenido un gran impacto en mí”, ha señalado. “Cuando mis hijas me visitaban en la cárcel, nunca lloraba delante de ellas, pero cuando se iban solía llorar sola, llena de pena y dolor. Pensaba en ellas todo el tiempo, y cómo estarían viviendo”. 

Bibi confiesa que, además de dolor, en la cárcel también se encontró desanimada en numerosas ocasiones. “A veces estaba tan decepcionada que y falta de coraje que solía preguntarme si saldría de allí, o no, si me quedaría toda la vida y qué pasaría después”, ha explicado. 

 

CONTRA LA LEY DE BLASFEMIA

La cristiana pakistaní también ha aprovechado la ruptura de su silencio para denunciar la ley de blasfemia de su país. “Pido a todo el mundo que ponga atención en esta cuestión. Se debería reportar la manera en la que cualquier persona es acusada de blasfemia sin una investigación rigurosa. Esta ley debe revisarse y tendría que haber mecanismos de investigación adecuados a la aplicación de esta ley. Nadie debería ser considerado culpable por esta ley sin pruebas”, ha remarcado Bibi. 

Según el Departamento de Estado de los Estados Unidos, en las cárceles de Pakistán hay otras 77 personas, la mayoría musulmanas, a causa de la ley de blasfemia. En repetidas ocasiones se han identificado falsas acusaciones por parte de abogados y grupos de derecho. Aunque se puede condenar a alguien a la muerte a través de esta legislación, todavía no se ha ejecutado ninguna pena por blasfemia en Pakistán. Sin embargo, los juicios se han convertido en procesos largos y poco fiables, con interferencias exteriores. 

 

PRÓXIMO TRASLADO A EUROPA

Aunque en un principio sonaron países como Francia o Bélgica para acoger a Bibi, finalmente se optó por la reunificación de la familia en Canadá, puesto que sus hijas se encontraban en el país norteamericano con el estatus de refugiadas. Según publica Sunday Telegraph, ahora la familia espera poder trasladarse a Europa, a un país que no re revelará por motivos de seguridad. 

 



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En Papúa, “las iglesias deben enfocarse en un ministerio misionero holístico”


“No hay tolerancia para los manifestantes y los perpetradores de actos anarquistas. Con respecto a Papúa, se han tomado medidas contra las personas que llevan a cabo estas acciones”, manifestaba este sábado, a través de las redes sociales, el presidente de Indonesia, Joko Widodo, en un clara referencia al movimiento de protestas latente en territorio papuano. 

Las manifestaciones han adquirido especial visibilidad durante este mes de agosto, a causa de diferentes episodios de enfrentamientos entre protestatarios y policía. Sin embargo, ya en 2017, el Movimiento Unido de Liberación de Papúa Occidental (ULMWP, por sus siglas en inglés) presentó 1,8 millones de firmas en apoyo de su autodeterminación a la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet. 

“Queremos que Indonesia se vaya de nuestras tierras”, ha remarcado recientemente el líder del movimiento independentista papuano, Benny Wenda. “Instamos a Indonesia a salir de Papúa Occidental y liberar a todos los presos y las tierras de la gente”. Las últimas protestas, en las que al menos tres personas murieron el 29 de agosto, han tenido como respuesta de Yakarta el cierre del acceso a Internet en la isla, el despliegue de tropas en el territorio y la prohibición de nuevas manifestaciones. Pero, ¿es el de Papúa un conflicto estrictamente político?

 

EL RACISMO Y LA HUELLA COLONIALISTA

La isla de Nueva Guinea está dividida en dos mitades; al este, el estado independiente de Papúa Nueva Guinea, y al oeste, las provincias indonesias de Papúa Occidental y Papúa, territorio que se conoce como Tanah Papua. “Desde la concesión del estatus especial de autonomía a Papúa Occidental [ambas provincias] en 2001, hay un gran movimiento migratorio de personas del oeste de Indonesia, especialmente de javanesios, sundanesios, madureses y de gente del sur de la isla Célebes”, explica a Protestante Digital un misionero alemán que ha trabajado durante 25 años en Papúa pero que prefiere mantener su identidad en el anonimato. “Todos ellos son musulmanes”, dice. 

La llegada de población de otras islas a Papúa genera discordias si se tiene en cuenta la inmensidad social de este archipiélago, que quedó reunificado en un solo Estado después de la independencia de Holanda. De hecho, Protestante Digital ha tratado de hablar con la Comunidad de Iglesias e Instituciones Evangélicas de Indonesia (PGLII, por sus siglas en indonesio), pero no ha obtenido respuesta. “Indonesia consiste en más de 300 culturas y grupos étnicos. Debemos aprender a mantener la unidad de nuestra nación”, ha explicado brevemente un representante de la entidad, que también ha recordado que meses atrás se realizó un encuentro con cristianos indonesios de más de 500 ciudades para orar de cara a las elecciones presidenciales, celebradas en abril. “Es muy arriesgado proveer cualquier información ahora”, ha remarcado. 

La cuestión racial ha sido una carta utilizada por el presidente Widodo durante el avivamiento del conflicto, en las últimas semanas. “He ordenado al jefe de la Policía que tome medidas legales contra la discriminación racial y étnica”, señalaba en las redes sociales, antes de conocerse la nueva prohibición de manifestarse en Papúa Occidental.

El racismo es un gran problema en Indonesia y los papuanos acostumbran a ser víctimas de insultos”, señala el misionero alemán, que afirma que la proporción de cristianos en el territorio, donde han sido mayoría desde la salida de los holandeses, se ha reducido a un 50-60% “a causa de las grandes migraciones”. “Cuando estuve por primera vez en Papúa había un 85% de cristianos”, señala. “El punto de partida de las recientes manifestaciones y disturbios son los insultos racistas de los indonesios del oeste contra estudiantes papuanos en Surabaya. Los papuanos, que son melanesios, es decir negros, fueron llamados ‘monos’. Esto ha provocado un movimiento solidario de protestas en solidaridad en diferentes ciudades de Java y también en Papúa. Al mismo tiempo, los papuanos han expresado sus emociones heridas y sus críticas por las condiciones de su territorio y lo que consideran una falta de desarrollo, bienestar y progreso de los derechos humanos”, apunta el misionero alemán. 

 

Manifestantes a favor de la independencia de Papúa Occidental. / ULMWP

LA PAPÚA CRISTIANA, ENTRE “CUESTIONES INTERIORES” Y EL DESARROLLO COLECTIVO

Con una mayoría, todavía persistente, de población cristiana, la libertad religiosa está garantizada en Papúa, dice el misionero alemán. “La llegada de los misioneros alemanes  Carl Williem Otto y John Gottlob Geissler, el 5 de febrero de 1855, está considerada un pilar de la historia papuana y el principio para la paz, la educación y la salud a través del evangelio”, asegura. 

Sin embargo, a pesar de  una “fuerte presencia de iglesias cristianas” en el territorio, “hay una falta de enseñanza en un sentido holístico para cada aspecto de la vida”. “Los papuanos, en general, están atrasados en educación e infraestructuras en comparación con el resto de Indonesia, a causa de la situación geográfica e histórica, y las iglesias están erróneamente más centradas en las cuestiones internas”, lamenta el misionero alemán. 

 

LA RESPUESTA POLÍTICA DEBE ABORDAR EL RACISMO, EL DESARROLLO Y LA CONVIVENCIA

La violencia de las últimas semanas ha evidenciado un escenario compuesto por un gobierno endurecido ante las protestas, y que por el momento no está dispuesto a dar su brazo a torcer, y un movimiento independentista abocado a un discurso de ruptura definitiva. “La manifestaciones son comprensibles e importantes como una señal para Indonesia. Pero tristemente se han vuelto anárquicas, destruyendo edificios, causando el cierre de Internet y convirtiendo la situación de Papúa en insegura”, asegura el misionero alemán. “Además, el ULMWP ha intentado aprovechar el momento para alzar la bandera del independentismo”, reitera. 

Aunque reconoce que “el gobierno de Indonesia permanece estricto contra un referéndum”, y que éste no tendría “apoyo real en el extranjero”, esta experimentada voz sobre Papúa considera que tanto Yakarta como Jayapura [capital de Papúa] deben “gestionar y condenar seriamente el racismo”, trabajar para “un desarrollo más serio e intenso en todos los aspectos en Tanah Papua y ofrecer una solución para la convivencia pacífica entre religiones y tribus”. 

En cuanto a la iglesia papuana, que sigue formando parte de Indonesia, el país con mayor población musulmana en el mundo, afirma que “debe enfocarse en un ministerio misionero holístico, en cada aspecto de la vida”. 

 



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